La Birria Me Hace......
Al estar sentado frente a este monitor, mirando un punto fijo, hipnotizado como zombi de Sahuayo, mis dedos asoman un olor muy guarro, debido a que es una mezcla entre algo grasoso pero seco, el limón es uno de los grandes espectadores, es un aroma seboso, algo insoportable pero a la vez crea morbo en mi nariz para seguir rastreando alguna novedad.
Mis dedos han estado en quietos, no se han expuesto a alguna actividad indecente en lo que va del día, no ha pasado nada extraño, el único momento en que los he expuesto ha algo sucio ha sido en la tarde al estar buscando discos en algunas cajoneras del Chopo, ya saben, de esas cajas donde hay discos abiertos y que luego te llegas a topar con grandes precios, como fue el caso de "Rueda De Los Tiempos" de La Barranca, que aunque ya estaba abierto andaba en $50 del águila, pero ese no es el tema de ahora, a lo que voy es que mis dedos siguen dando harta lata, y todo porque se pescaron un rechazante pero excitante olor a birria.
Se muy bien que ese olor es de lo más horroroso para algunos, y dentro del hábito higiénico es reprobable, aunque no nos podemos quejar que exista la birria, aunque me haga....me haga...me haga... me haga sentir algo inexplicable.
Al terminar de desayunar la sagrada birria acompañada de unos tacos de alambre y bistec (en tortilla de harina) rematando con un flan napolitano, se me ocurrió escapar al centro de la ciudad, bueno antes que nada quiero comentar que la birria la consumí en Iztapalapa (¡¡¡que fino!!!) junto con mi compa el Ran, y al estar circulando por las grandes avenidas del oriente chilango, mi cabeza era como un bulto , porque contenía pura mierda, me pesaba como no tienen idea y no servía para nada. Me empezó a invadir la maléfica fatiga que a todos nos da, pero el problema era que no paraba de joder, cada paso que daba era como caminar con 10 kilos en cada pata, y entre pisada y pisada sentía como retumbaba el pavimento, y lo peor era aún cuando un mareo me gritaba que no iba a durar mucho tiempo de pie. Afortunadamente nada malo pasó.
Después al estar viajando en el metro, por instantes creía que me encontraba viajando en una Rocketa To The Moon, ya que no sabía si despegábamos o aterrizábamos o íbamos en pleno vuelo y lo peor era que el vómito quería saludar a la tierra desde arriba, pero la plática con el Ran hizo que este impaciente pasajero regresara a su lugar.
Al llegar al Chopo, no hubo cosa peor que hacer compras con el inconsciente al mando, pero lo peor del todo fue que al estar checando más de una hora varios discos y al ver el precio, le decía al Ran "este güey cree que soy pendejo, ni madres, vámonos" y dicho y hecho, yo mismo me ví la cara de pendejo, pero no estoy para platicarles la desgracia de la tarde.
No lo sé me he atarantado, cuando en realidad el que tenía los pies en la tierra no era yo, no se porqué pasó, pero a fin de cuentas he tenido muchos cambios de ánimo en este día, todavía sigo con el mismo mareo, ganas de vomitar y el resentimiento de culpa.
En conclusión, la birria me hace ser otro.
Por lo pronto tengo que dormir, el mareo sigue jodiendo, el vómito quiere salir, los mosquitos vuelven a hacer de las suyas, mis axilas apestan más, mi estomago sigue en batalla (o sea, al puro pedo) y sigo con un dulce olor a birria en mis dedos.
A dormir, que mañana va a tocar La Perra y no me los quiero perder, espero que al despertar ya no sea el mismo de hoy.
P.D. La calidad de la birria es cosa del cocinero, la cantidad es pedo de cada quién.
Al estar sentado frente a este monitor, mirando un punto fijo, hipnotizado como zombi de Sahuayo, mis dedos asoman un olor muy guarro, debido a que es una mezcla entre algo grasoso pero seco, el limón es uno de los grandes espectadores, es un aroma seboso, algo insoportable pero a la vez crea morbo en mi nariz para seguir rastreando alguna novedad.
Mis dedos han estado en quietos, no se han expuesto a alguna actividad indecente en lo que va del día, no ha pasado nada extraño, el único momento en que los he expuesto ha algo sucio ha sido en la tarde al estar buscando discos en algunas cajoneras del Chopo, ya saben, de esas cajas donde hay discos abiertos y que luego te llegas a topar con grandes precios, como fue el caso de "Rueda De Los Tiempos" de La Barranca, que aunque ya estaba abierto andaba en $50 del águila, pero ese no es el tema de ahora, a lo que voy es que mis dedos siguen dando harta lata, y todo porque se pescaron un rechazante pero excitante olor a birria.
Se muy bien que ese olor es de lo más horroroso para algunos, y dentro del hábito higiénico es reprobable, aunque no nos podemos quejar que exista la birria, aunque me haga....me haga...me haga... me haga sentir algo inexplicable.
Al terminar de desayunar la sagrada birria acompañada de unos tacos de alambre y bistec (en tortilla de harina) rematando con un flan napolitano, se me ocurrió escapar al centro de la ciudad, bueno antes que nada quiero comentar que la birria la consumí en Iztapalapa (¡¡¡que fino!!!) junto con mi compa el Ran, y al estar circulando por las grandes avenidas del oriente chilango, mi cabeza era como un bulto , porque contenía pura mierda, me pesaba como no tienen idea y no servía para nada. Me empezó a invadir la maléfica fatiga que a todos nos da, pero el problema era que no paraba de joder, cada paso que daba era como caminar con 10 kilos en cada pata, y entre pisada y pisada sentía como retumbaba el pavimento, y lo peor era aún cuando un mareo me gritaba que no iba a durar mucho tiempo de pie. Afortunadamente nada malo pasó.
Después al estar viajando en el metro, por instantes creía que me encontraba viajando en una Rocketa To The Moon, ya que no sabía si despegábamos o aterrizábamos o íbamos en pleno vuelo y lo peor era que el vómito quería saludar a la tierra desde arriba, pero la plática con el Ran hizo que este impaciente pasajero regresara a su lugar.
Al llegar al Chopo, no hubo cosa peor que hacer compras con el inconsciente al mando, pero lo peor del todo fue que al estar checando más de una hora varios discos y al ver el precio, le decía al Ran "este güey cree que soy pendejo, ni madres, vámonos" y dicho y hecho, yo mismo me ví la cara de pendejo, pero no estoy para platicarles la desgracia de la tarde.
No lo sé me he atarantado, cuando en realidad el que tenía los pies en la tierra no era yo, no se porqué pasó, pero a fin de cuentas he tenido muchos cambios de ánimo en este día, todavía sigo con el mismo mareo, ganas de vomitar y el resentimiento de culpa.
En conclusión, la birria me hace ser otro.
Por lo pronto tengo que dormir, el mareo sigue jodiendo, el vómito quiere salir, los mosquitos vuelven a hacer de las suyas, mis axilas apestan más, mi estomago sigue en batalla (o sea, al puro pedo) y sigo con un dulce olor a birria en mis dedos.
A dormir, que mañana va a tocar La Perra y no me los quiero perder, espero que al despertar ya no sea el mismo de hoy.
P.D. La calidad de la birria es cosa del cocinero, la cantidad es pedo de cada quién.

1 Comments:
Despues de una buen taco de birria, nada mejor que un sorbo de tahuacan con limon un unas gotas de jugo de manzana, nomas para evitar tus sintomas que son de un cabron que no sabia si se le salia la caca en cualquier momento.
Por eso, nada con medida, siempre y cuando sepas como sacar bien las reacciones secundarias.
lee algo de herbolaria.
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