FÁRMACO SANGRAZA
Cuando en la ciudad negra comenzaba a despertar la claridad nocturna en los bajos barrios fetichistas e inmorales, existen cosas que los cinco sentidos no pueden rastrear, todo gira como un radar en nightshot que espera la paciente llegada del próximo artefacto que destruirá su circuito, no se sabe en que momento comenzará la odisea thriller que nos tomará de la mano a uno por uno hasta conducirnos al inframundo core.
El machete era suficiente para anunciar la próspera violencia que dibuja el rostro de Matías, personaje de la masacre, amante de lo caníbal, luciendo un currículum rayado de sádicos crímenes cometidos a todo sector, pero siempre tratando de disimular sus pecados, pues para él es un negocio.
No tardaría mucho en que el encargado de la tienda de farmacéuticos descendiera la cortina del local y colocara en el sitio adecuado los tres candados que complementan la censura de aquel espacio rentado; dirigiéndose a un paso impaciente hacia la esquina para poder abordar el convoy que lo llevaría a su deteriorado destino. La imaginación no es lo suficientemente amplia para poder volar en un universo donde el consciente crea bocetos, siendo como tema principal la cifra posible de cuantos incidentes pueden ocurrir en un trayecto de 9 estaciones en menos de 30 minutos.
Todo era como cualquier noche en la que el metro arrastra millones de partículas de la amiba urbana, la mente de Don Raymundo solo divagaba y de vez en cuando tarareaba una melodía de Serge Gainsbourg; solamente faltarían dos estaciones para descender de la oruga naranja, pero lo peor se presentaría cuando entrara en razón de que un bulto le seguía su rastro.
Por fin ascendía la escaleras como un atleta tratando de vencer una marca, observó hacia ambos lados para percatarse de lo normal, giró el torniquete, dirigiéndose a la superficie se detuvo ante un solitario puesto mal alumbrado que yacía sobre la acera encharcada, en el cual el producto que vendía era solamente papas fritas a la ras de aceite malogrado y grasa purulenta, compró una bolsa grande, después tomó una botella de plástico llena de salsa picante y comenzó a vaciar el contenido encima de la crujiente chatarra, en un instante se olvidó de las riñas acumuladas durante el fracasado día cuando de pronto un hombre pálido por la presión del asfalto, de facciones toscas y estatura baja intervino en su camino.
-¿Qué tal la clínica?
-¿Quién carajos eres?
-Atiendes una farmacia y mira lo que te tragas.
-No traigo dinero........lo único que te puedo dar son mis boletos del metro y unas cuantas monedas.
-Regálame una papita.
-¡A como chingas!
-Se que soy basura humana.... pero esta noche no dormirás en casa.
-¡¡¡¡Maldita sea tu puta vida cabrón!!!!
-Solo contéstame esta pregunta.
-¡¡¡¡No la jodas!!!!
-¿Para que sirve la pseudoefedrina?
-Para el dolor de cabeza y demás chingaderas.
-Valla tú si que sabes, no le mientes a la gente en algunas ocasiones, pero dime algo.
-¡¡Ahora qué!!
-¿Qué síntomas alivia el ibuprofeno?
-¡No lo sé!
-Bastardo!!, otra respuesta mal y te mueres
-¡¿Qué insinúas?!
-¿Estarías dispuesto a venderme prozac?
-¿Cuál es el motivo?
-Matar a un cabrón....
-No...no te lo puedo vender siempre y cuando no muestres receta médica.
-Ya veo.......
-Respondí tu duda ¿no?
-Claro...pero como no tengo receta médica y no hay venta de dicho producto...... ¡¡¡¡te chingo ahora mismo!!!
-AAAAAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!
Fin de la transmisión............shhhhhhhhhhhh.....zuwie-zowie-zuwiiie...plusssssssshhhhhhhhhh......sabe usted quien se anda acostando con quien ..........tsssssssss......se lo diremos después del corte.........plissshhhhhh....tsssszzzzzuuzz.....el día de hoy amanecieron tirados restos de un estudiante.......shhhaahhhh....ttzzzzzzz.......................... no hay nada.......plzzzzzzzzzz....a la chingada todo..................adiós..........................
Cuando en la ciudad negra comenzaba a despertar la claridad nocturna en los bajos barrios fetichistas e inmorales, existen cosas que los cinco sentidos no pueden rastrear, todo gira como un radar en nightshot que espera la paciente llegada del próximo artefacto que destruirá su circuito, no se sabe en que momento comenzará la odisea thriller que nos tomará de la mano a uno por uno hasta conducirnos al inframundo core.
El machete era suficiente para anunciar la próspera violencia que dibuja el rostro de Matías, personaje de la masacre, amante de lo caníbal, luciendo un currículum rayado de sádicos crímenes cometidos a todo sector, pero siempre tratando de disimular sus pecados, pues para él es un negocio.
No tardaría mucho en que el encargado de la tienda de farmacéuticos descendiera la cortina del local y colocara en el sitio adecuado los tres candados que complementan la censura de aquel espacio rentado; dirigiéndose a un paso impaciente hacia la esquina para poder abordar el convoy que lo llevaría a su deteriorado destino. La imaginación no es lo suficientemente amplia para poder volar en un universo donde el consciente crea bocetos, siendo como tema principal la cifra posible de cuantos incidentes pueden ocurrir en un trayecto de 9 estaciones en menos de 30 minutos.
Todo era como cualquier noche en la que el metro arrastra millones de partículas de la amiba urbana, la mente de Don Raymundo solo divagaba y de vez en cuando tarareaba una melodía de Serge Gainsbourg; solamente faltarían dos estaciones para descender de la oruga naranja, pero lo peor se presentaría cuando entrara en razón de que un bulto le seguía su rastro.
Por fin ascendía la escaleras como un atleta tratando de vencer una marca, observó hacia ambos lados para percatarse de lo normal, giró el torniquete, dirigiéndose a la superficie se detuvo ante un solitario puesto mal alumbrado que yacía sobre la acera encharcada, en el cual el producto que vendía era solamente papas fritas a la ras de aceite malogrado y grasa purulenta, compró una bolsa grande, después tomó una botella de plástico llena de salsa picante y comenzó a vaciar el contenido encima de la crujiente chatarra, en un instante se olvidó de las riñas acumuladas durante el fracasado día cuando de pronto un hombre pálido por la presión del asfalto, de facciones toscas y estatura baja intervino en su camino.
-¿Qué tal la clínica?
-¿Quién carajos eres?
-Atiendes una farmacia y mira lo que te tragas.
-No traigo dinero........lo único que te puedo dar son mis boletos del metro y unas cuantas monedas.
-Regálame una papita.
-¡A como chingas!
-Se que soy basura humana.... pero esta noche no dormirás en casa.
-¡¡¡¡Maldita sea tu puta vida cabrón!!!!
-Solo contéstame esta pregunta.
-¡¡¡¡No la jodas!!!!
-¿Para que sirve la pseudoefedrina?
-Para el dolor de cabeza y demás chingaderas.
-Valla tú si que sabes, no le mientes a la gente en algunas ocasiones, pero dime algo.
-¡¡Ahora qué!!
-¿Qué síntomas alivia el ibuprofeno?
-¡No lo sé!
-Bastardo!!, otra respuesta mal y te mueres
-¡¿Qué insinúas?!
-¿Estarías dispuesto a venderme prozac?
-¿Cuál es el motivo?
-Matar a un cabrón....
-No...no te lo puedo vender siempre y cuando no muestres receta médica.
-Ya veo.......
-Respondí tu duda ¿no?
-Claro...pero como no tengo receta médica y no hay venta de dicho producto...... ¡¡¡¡te chingo ahora mismo!!!
-AAAAAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!
Fin de la transmisión............shhhhhhhhhhhh.....zuwie-zowie-zuwiiie...plusssssssshhhhhhhhhh......sabe usted quien se anda acostando con quien ..........tsssssssss......se lo diremos después del corte.........plissshhhhhh....tsssszzzzzuuzz.....el día de hoy amanecieron tirados restos de un estudiante.......shhhaahhhh....ttzzzzzzz.......................... no hay nada.......plzzzzzzzzzz....a la chingada todo..................adiós..........................

1 Comments:
Hola, joven:
Después de un larguísimo tiempo leo otra vez un relato suyo. Como en el último que te comenté (el del duelo), me agrada mucho la atmósfera que desarrollas.
Hay algunas frases muy bien hechas: "El machete era suficiente para anunciar la próspera violencia que dibuja el rostro de Matías". Sin embargo, hay una línea que cierra con "pues para él es un negocio", que resulta bastante floja, y quizá innecesaria.
Hay madera de narrador, pero en este relato el final no cuadra con el desarrollo. Me explico: haces un diálogo bien logrado entre el farmacéutico y el asesino, en este punto, el lector está totalmente atrapado, el personaje del machete comienza a perfilarse como un carácter bien diseñado y con fuerza, pero todo se resuelve en la muerte del de las papas (o tal vez no entendí bien la historia).
En fin, no sé si te interese seguir con el personaje de este asesino en relatos subsecuentes (sería interesante leerlos).
Saludos.
Tonatihu
P. S. Ojo con las faltas de ortografía: "Valla tú si que sabes..." se escribe "¡Vaya!, tú sí que sabes".
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